viernes, 8 de abril de 2016

Visita Domiciliaria

En la clase del pasado Lunes 4 de Abril, el profesor nos propuso ver una parte de un documental llamado "Vivir sin agua"de Javier Macipe (2008), con el objetivo de analizar el trabajo de la profesional que realiza la visita domiciliaria y realizar un informe de la visita.

Nosotras/os elegimos el caso de Santiago, y para analizarlo expondremos cinco apartados, que se presentan a continuación:

1. Evaluar la actitud de los profesionales que realizaron la visita domiciliaria

Se observa que la actitud de la trabajadora social no refleja profesionalidad ya que en primer lugar, no avisó a la persona a la que iba a realizar la entrevista de que ésta iría a visitarla ese día. Una vez presente en su casa ella no tiene consideración alguna, debido a que entra sin permiso y acompañada de un equipo de cámaras a la vivienda. Al estar allí, la trabajadora sólo desea conseguir la información necesaria para la investigación, sin tener en cuenta las opiniones o sentimientos de la persona entrevistada, en este caso, Santiago.

La profesional no supo ser de capaz de crear un ambiente de confianza sino que tuvo poco cuidado con sus formas, centrándose únicamente en realizar el trabajo de recogida de datos. Un ejemplo de esto se presenta en el momento de preguntar por los cuadros, donde el hombre mostró interés por explicar la historia de estos y ella rápidamente cambió de tema, sin mantener contacto visual ni cercanía. Lo mismo ocurre cuando ella afirmó que Santiago no tenía ducha o bañera, algo que era obvio, en vez de preguntar por las razones o qué opinaba de su situación.

Otro ejemplo de la poca profesionalidad, se muestra en la carencia de empatía con el entrevistado. Él en su propia casa se siente incómodo, “invadido” y lo transmite a través de su actitud (lenguaje verbal y no verbal), repitiendo varias veces si se podían marchar, a lo que la trabajadora no hizo caso alguno e insistía en quedarse y seguir con la “visita domiciliaria”.  


2. Identificar los miembros del hogar y situación de convivencia

Santiago vive solo, o eso es lo que parece en el vídeo.

3. Analizar las condiciones de la vivienda


a.  Régimen de tenencia: Lleva viviendo 70 años en la casa, así que es probable que sea de su propiedad.  
b.  Tipo: ático
c.  Espacio: aprox. 20 metros cuadrados
d.  Equipamiento : Tiene luz eléctrica.
e.  Habitabilidad: al ser un ático/buhardilla, en el vídeo se ve cómo entra algo de luz por las ventanas, no obstante sigue siendo un lugar oscuro y no muy luminoso. Al tener estas características se puede intuir que debe ser poco cálido.
f. Descripción de barreras para entrar o salir de la vivienda: A primera vista no se observa ningún impedimento en los accesos a la vivienda. Probablemente al ser un bloque de pisos viejo, carezca de ascensor y la entrada sea por las escaleras.
g. Descripción de los espacios utilizados por las personas: habitación, comedor-cuarto de estar, cocina, baño. Todo se encuentra conectado al ser un lugar de pocos metros cuadrados.
h. Descripción de las condiciones de aseo personal: el inodoro y el lavabo se encuentran en una esquina del habitáculo, sin ningún tipo de separación. Además no tiene ducha, tan sólo se lava con una especie de trapo humedecido en agua de un balde.

4. Emitir un diagnóstico de la situación del hogar y la vivienda

Nos encontramos ante una casa pequeña, de alrededor de 20m2, pero parece ordenada y limpia. Las condiciones de habitabilidad podrían ser mejores, ya que 20m2 es muy poco, pero Santiago está a gusto en casa. El hecho de carecer de ducha o bañera no parece importarle demasiado a Santiago, por lo que no sería un problema grave.
El diagnóstico sería que la casa tiene las condiciones mínimas para vivir y que Santiago puede seguir viviendo  en esa casa sin problema, pese a la ausencia de ducha o bañera.

5. Elaborar propuestas de mejora

Ya que Santiago no parece querer abandonar su hogar, se podrían mejorar las condiciones de su aseo mediante la instalación de una ducha y que llegue al menos agua caliente.


A modo de conclusión podemos señalar que esta práctica nos ha servido para acercarnos un poco más a la realidad de una visita domiciliaria y ver cómo no debe comportarse un/a trabajador/a social cuando realiza una intervención. Es importante respetar a las personas con las que vamos a trabajar y nunca debemos minusvalorar su trabajo y su esfuerzo.

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